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Cabaret de la Guillotine

Nota: 9’5

No siempre sale bien cuando un grupo reinventa su sonido para no caer en la homogeneidad y estancarse, sobre todo en géneros donde esto es muy necesario, como el heavy clásico, el stoner o el thrash metal. Por eso el nuevo disco de Angelus Apatrida, Cabaret de la Guillotine, es una apuesta arriesgada con la que el grupo de Albacete ha logrado con éxito matar dos pájaros de un tiro: Romper con el sonido de los tres discos anteriores y reconciliarse con las raíces que establecieron en los dos primeros, cuando aún se notaba la estela de haber sido un proyecto de power metal alemán. Un proyecto que, casi sin quererlo, se les fue poco a poco hacia el thrash metal que llevaban dentro y que les ha convertido en el mejor grupo del género en todo país, con reconocimiento internacional. Este álbum es la prueba inefable de que no están ahí por nada.

Lo primero que llama la atención en Cabaret de la Guillotine es la inclusión de melodías más marcadas, sobre todo en los estribillos, pero también en las estrofas y, en menor medida, en el apartado instrumental. Las canciones son mucho más coreables, épicas y pegadizas que en sus discos predecesores, sin sacrificar en ello un ápice de furia.

Otro nuevo aspecto que acompaña a esta faceta más melódica (y que en cierto modo lo ha hecho posible), es la voz de Guillermo Izquierdo, que alcanza horizontes hasta ahora insospechados. Incluso al propio Guillermo también le pilló por sorpresa; lleva más de un año sin fumar y esto le ha ayudado a alcanzar esta tremenda mejora, metiendo vibratos y otras técnicas vocales antes impracticables.

Temas como Sharpen The Guillotine, Betrayed, Downfall, The Die Is Cast o Martyrs of Chicago son buena prueba de ello, pero no todos los temas de este disco emplean melodías épicas: Canciones como Ministry Of God o The Hum (que me evoca con gusto a Disciples Of The Watch de Testament) ensalzan a los apátridas más canónicos y agresivos.

De hecho, es tanta la tralla que meten en One Of Us, que parece sacada del repertorio de Dr Living Dead!, como dejando claro que podrían practicar fácilmente este nivel de violencia si les sale de la genitalia.

En Witching Hour demuestran que mantienen latente la fuerte influencia de Pantera, influencia que aún les atribuye el público cuando les escucha, pues a pesar de que hacen thrash metal, el grupo de Dimebag siempre ha estado muy presente en el sonido de Angelus Apatrida.

Antes de este disco, lo más parecido que tenían los de Albacete a una balada era Gone Away, de su primer disco, una canción con un estribillo casi melancólico, pero cuyo tempo le impedía el calificativo de balada. Por eso el noveno corte, Farewell, es la primera balada en toda la discografía de Angelus Apatrida. Si bien al comienzo me recuerda a las dos baladas del grupo asturiano Soldier (The Road y Pilgrims), más tarde evoluciona a niveles de técnica y belleza que sólo he visto en Metallica y Testament. Su letra además habla de la pérdida de un ser querido, y sugiere que la canción es en realidad un réquiem hacia un gran amigo de la banda. Así que, más que por la necesidad de hacer una balada, parece que Farewell atiende a la necesidad que tenía el grupo de rendirle un sentido homenaje a esta persona.

En el resto del disco, la temática alude a la indignación del grupo con la sociedad y la clase política, con letras críticas y subversivas que enaltecen la revolución. Como hoy en día pasar a los políticos por la guillotina tiene mala prensa, pues qué menos que expresarlo en sus canciones. Mientras sigan haciéndolo en inglés y sin rapear, todo irá bien.

Para concluir, considero en lo personal que Cabaret de la Guillotine es el mejor disco que ha sacado Angelus Apatrida hasta la fecha. Cuando lanzaron Clockwork, el grupo estaba subiendo como la espuma, pero hubo cuatro gatos entre los que me incluyo, que se estancaron en la nostalgia de los dos primeros, sin desmerecer ni mucho menos que a cada disco que sacaban, los de Albacete mejoraban en técnica y producción a niveles muy superiores a Evil Unleashed y Give ‘Em War. Por eso, este disco es la perfecta conciliación de estas dos vertientes. Sé de otros románticos de sus dos primeros discos que han quedado tan encantados como yo con el resultado de Cabaret de la Guillotine, así que desde aquí le damos nuestra más sincera enhorabuena al grupo.

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